En Talara -una calurosa provincia del Departamento de Piura-, lejos de Lima y de mis actividades cotidianas, tuve la ocasión de experimentar el calor sincero del magisterio provinciano. Eran 25 maestros que acudían por la tarde, después de su agotadora jornada de la mañana, dispuestos a acoger el modesto aporte que se les pudiera brindar. Esta foto es un bonito recuerdo de aquel curso.