Umbral del fuego
Por Alfredo Elejalde.
Lima, 1997
Tu mirada me acaricia bajo una lámpara amarilla
Tus labios se mueven sobre las negras líneas :
Un color caído casi aquende el espectro
(Alfred Shrine)
Es la soledad una alegoría del vino descorchado
Que se añeja día a día con una sensación de frío
Es la soledad casi un círculo de palabras
Una circunferencia que no te toca y te rodea
La ausencia de lo innecesario que te invoca
Presencia del reclamo que elude tu materia
Como el roce de fuego de un fallecimiento a plazos
De un nacimiento que se demora en alumbrar su luz del día
Sobre el cuerpo adormilado el andar de la vieja ropa
Las voces de ebrios jaranistas perdidos en las calles
El recuerdo de la luna llena tan blanca, tan ida
La bulla de los autos y el anunciado canto matutino
Nunca nada ha sido tan solícito como el crepitar del tiempo
Nunca nada ha venido tan sigilosamente como el viento nocturno
El color de la noche o los matices del vino
Y sin embargo la soledad es aquí y ahora como no será mañana
Siempre como una mujer de la que se espera misterio
Igual y distinta a sí misma
Igual y distinta de sí misma
Cayendo desde el fondo del abismo sobre el fondo del abismo
Donde nadie espera y nadie habita.
Una nerviosa mano entre la cotidiana masa de trabajo
Como una vieja cortadura que no seca
Un leve movimiento que pareciera desvanecerse
En pequeñas vaharadas o en la nada :
Algo que puede ser todo
Y sin embargo hay cierta ausencia
Cierto matizado color
Algunas sombras muy antiguas en el ático de la casa que no existe
Un terco recorrido por los muebles
Una búsqueda incesante de misterio
Todos los pliegues y toda la lisura de su centro
Y sin embargo...
Como quien espera la flor en el momento del alba
En el centro de la agonía o de la instancia secreta
El pie del prometido aluvión
La flor de fuego que se cierne dragón en la platea
Y el hombre, innumerable, en medio de su tedio quiere su novedad
Y busca no tan sigilosamente entre las viejas cosas
Y araña suspicaz una quincena alargada
Y voces de niños en la casa
Y arrugadas caricias de la misma hembra :
Todo parece tan viejo, tan gastado
Y sin embargo hay aún cierta ausencia
Cierto matizado color
Y algunas viejas sombras en el ático de la casa que no existe.
A D. S.
De nuevo regreso a este incesante traqueteo.
La estancia huele a esa magnífica gente que se fuera
Abandonados los pasillos la casa guarda su silencio
Las notas del piano se hacen sonido sobre el arrullo de los autos
Un amigo escribe los errores que un alegre arquitecto perpetrara
Lo miro : casi parece espejo.
Líneas verdes caen de sus manos sobre la sangre corregida
Sobre la madera alguien a lo lejos - dos pisos más abajo - taconea
Llueven los papeles de castillo
Los miro : parecen casi espejos.
Odio el piano cuando patea el vientre
Puesto que se hace casi espejo
Casi
Puesto que se va la tarde sobre todos los tejados
Inclinados y enrojecidos.
Brillando como un dios beodo y endemoniado
Y mientras todo eso sucede, aquí, solo,
Miento de a pocos
Y miro los casi espejos desvanecerse en su otoño
Muy lentamente.
Un polvoriento trazo se empecina entre las uñas
El fulgor de un automóvil cortando la madrugada
El sonido de la mar surcado por la ventisca
Todo parece vanamente confabulado esta noche
Todo parece a medida de un cliente transtornado
Todo carece fatalmente de mensura
Perece silenciosamente
Hecho y deshecho muy largamente
Como si alguna máxima pudiera vislumbrarse en la repisa
O algún hondo cuenco pleno de insaciable comida
O un cabello de ángel flotando en el hondo plato del mediodía
O un pie descalzo guarnecido de burlona risa
El tierno callo, ensimismado, entre dedos casi heridos
El olor de un rítmico desvelo desvariando la madrugada
El gemido de la mar sumergida en mera distancia
Todo definitivamente arrinconado en el tiempo
Todo lógicamente prescrito como una vieja e impune pena
Mudo
Gritado como el momento de la muerte
Dócilmente quieto
Mansamente quieto
Epitafio de un refrán envuelto en su desazón
O un clavel olorosísimo o una insensible condolencia :
Negra fauce, burlona risa.
Disposiciones, medidas, perfección, belleza
El rugir artillero de las horas alineadas impecables
Salvas de semanas cargadas de días inexorables
El peso de los huesos
El empujón en el momento del desfallecimiento
La suave vibración fruncida frente al viento
Complacido velo sonriente
Telarañas
Rigores de largo invierno sediente de silencio
Soledad enmarcada por el tiempo
Ojos saltarines no tan brillantes como el sol
Dizque inmortales como el transcurrir del silencio y de la risa
Pero las cosas suceden como quien no quiere la cosa
Y los prójimos se suceden con caras de circunstancias
Y yo mismo me sucedo interminablemente
Y como en un sueño me levanto por la mañana
Y arrullado por el estallido de los astros en el cielo
En silencio pienso
Y el tiempo se deshace entre los dedos desnudos sobre un monte de simiente verde
Y toco sus manos
Y sus ojos acompañan la muda canción que escapa de mi centro
Y mi pobre voluntad disminuída por el viento
Mientras todo gira por voluntad propia
Y todo gira por causa propia
Igual y distinto de sí mismo
Como un miraje tornado en el mismo espejo que me alberga
Por un tiempo
Hay una sensación de frío en el espacio circundante
Un error nacido de esa espantosa sensación de hielo
Las manos húmedas
Muy húmedas
Hacen recordar la miel de un roce inesperado
Una mano de fuego
Un tormento asustado
Hay una herida abierta en la frontera
Un batir de tambores
Un redoble inacabable en una alcuza de vidrio
Un tornasolado abismo tan cercano
Y tan mío
Y las cosas incesantemente aceleran la carrera de partículas
Espumoso universo tan flagrante
Espantoso como la oquedad donde se ocultan las sombras
Esperando el momento de la muerte
El instante en que las flores no recuerden al difunto
Y el polvo sea polvo al final de la memoria
Y las cosas transfiguradas se pierdan en el tiempo
Y nada haya que pueda yo soñar
Desde esta sensación de frío en el espacio circundante.
La distancia es palabra que nada dice sin el conocimiento de la muerte
El recorrido de una muerte metafísica que se incrusta entre los dedos
Que violentamente separa las uñas de su físico sustento
Que se marca en los pliegues de un rostro repentinamente viejo
Un grito de dolor en la puerta del horno
El chirrido de una sierra circular traspasando la madera interminablemente
El giro de un compás en una habitación incierta
La caída del cabello
Manchas grises en el fondo único de los ojos
El acoso de venerables fantasmas para los que se es mero juguete
El dorado resplandor más leve que un sueño
La sombra tridimensional del primer lustro que ha caído sin aviso
Seguro ya de la marcha ligera de las horas
Agrupadas en divisiones imperceptibles que se infiltran en la inabarcable llanura
Y estoy solo en mi puesto
Rezago de una vieja guerra ya extinta al que olvidaron los hados
Vigilando el horizonte que se cierra en sí mismo en cumplimiento voluntario de las Leyes de la Física
Bañado de resplandores lejanos estrellas que ya muertas nos dibujan la sonrisa
Y me veo en el espejo que la bóveda celeste aplasta contra mi rostro
Viejo fantasma que recita salmos inaudibles de modo completamente ineludible
Bastión de una guerra terminada
Acopio de fuerzas orientadas a una civilizada convivencia con los muertos
Sombra inevitable en la distancia
Te veo en el espejo.
Voy a callar esta noche bajo la claridad
Nocturna de tu mirada
Envuelto en tu ardiente geografía sueño
Y anido en lo sereno
En la marejada espléndida de tu lengua
Sobre la mía
Y callaré pues sólo el silencio
Puede ser el telón
Y solo el silencio puede ser el rostro
Del nuevo animal que somos
Aguardo tu mirada el ruido de tus pies
En la escalera tu esbozo
La claque de universo innecesaria
Y hasta puede que sea otro
Otro enmascarado y desnudo animal
Ser Otro.
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11:00 :
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Perdido en el paraíso te hago el amor
Hasta reventar deshidratado
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11:03 : |
Adolescente que se envicia
Mi lengua recorre tu pecho
De ombligo a cuello
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11:09 :
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Miras al techo ciega
Mostrando una línea blanca y delgada
Las olas en la noche son largos fantasmas
Fosforescentes de fuego
Húmedos dientes acariciados por dos lenguas
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11:14 :
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El deseo se enfebrece
El balanceo furioso sangra de tu pelvis
Aromáticos púrpuras brotan de tus labios
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11:24 :
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Navegas en lo alto del mástil
¿Qué ves que te muerdes los nudillos?
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11:29 :
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Agotada te acurrucas a mi lado
Una carcajada abierta surge de mi pecho.
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"Question de savoir si je tiendrais longtemps
Sevré du lait musical de ta parole"
(César Moro : "Dialogue obscur")
Aferrado de una roja arteria asomado tercamente
Forjado el tiempo a fuego y a silencio
Retumbando sordamente cuando se bebe el café,
Nadie le esperó pero se vino solo
La víspera trajo su berrido cristalino
Y salió, de útero masculino, ansioso de gollerías
Mas se invocó no matar a quien por sí se vino
Ha parido el padre
Y que no lo mate - ni lo mata -
Dijo el trozo infinito de la ausencia
Con toda la presencia del cuidado infinito...
Pero se ha enquistado en radical del sueño
Y centuplica sus fuerzas sin leche de pezón rosado.
Con el crío en brazos se saluda padre
Se saluda hijo
Único gemelo que se alumbra día a día
En la ausencia infinita y delicada de la madre.
Algunas noches simplemente enciendo la radio
Mi cuerpo descansa sobre la silla
Tu cuerpo descansa sobre mi cuerpo
Me convierto en trozo de fuego
Y ardo
Y subo hacia los cielos de la habitación
Algunas noches la metafísica se sexualiza
Y el sexo - zoológicamente - se metamorfosea
Pero te haces trozo de nieve
Y hielas
Y caes hacia los suelos de la habitación
Pero esta noche ha ya archivado tus rostros
Tu letrada sonrisa de impúdica virgen
Los días de tu regla
Y, nunca te dije, odio la metafísica.
Cuando mire a tus ojos
Que no tienen el color de tus ojos
Cuando acaricie tus senos
Que no tienen la textura de tus senos
Y pronuncie tu nombre
Que no tiene los sonidos de tu nombre
Entenderás por fin que yo no estoy aquí
(Casi niña casi mujer casi anciana te adivinas solitaria
Y ensimismada
Y te figuras)
Bebes cuenco de luz para la luz educadísima
Gotas de la flor del cactus
Realce del primer conocimiento del primer hombre.
La luz de la vela perdura más allá de su fuego
Ondulante canto de sirena
Revisita del mismo mundo en sobremanera.
Sobre este sillón soy su parte
Soy cada pliegue de tela y su relleno
Sueño real de lo real real.
En sí mismo se es tu certeza colorida y polifónica
Como los restos de una ola inacabable
Que eternamente se deshace en la orilla.
I would like o forma de la flor
Raíz de fuego donde mi más mío yo
Tallo alto e inclinado por la brisa
Flor que se abre en certeza y en rocío.
Mas la indetenible quietud se agita
Centellas refulgen en el marco de la ventana
Sé - recuerdo - que una avenida se asienta del otro lado
Pero lo soy.
Vela velita candelabro verdadero
Vela para su viento tal vez mágico tal vez místico
Ahora, aquí, con un pocillo diminuto en la palma derecha
Y un solo eterno instante desde el cactus.
Suaves tormentas como terciopelo
Se desprenden de la tesitura de la silla
Como si una mano plena de transparencia
Plena de una luminosidad balbuceante
Desdibujara por fin los contornos pitagóricos
De su estancia.
El aire se amolda a las vetas de la madera
A todas las formas y todos los colores de la madera
Refulgente como la mirada de una novia
Y se hace a su vez
A la vez
Color aroma vibración inmaculada que se oculta a la vista.
La silla la casa el árbol de un bosque umbrío
El rugido ronroneo que la trae de su selva
Viene consigo el sudor de los hombres
El ttittilar de estrella
El murmullo de la mar en un crepúsculo silencioso.
Es consigo su llave y su cerrojo
Imagen detenida de espuma que abandona la ola
Como una aparición vestida de evanescencia
Fantasma fosforescente de un oscuro orden
Tela grasa o tul acariciada por el viento
Que se inflama más allá de su forma
Más allá de la substancia dura y cotidiana.
Pero remira
Pero remira
Pero remira.
Oye el crepitar alegre y musical
El tránsito inacabable y fugaz de la linde a la Linde
Como si el jazmín habitara los ojos
Y la silla tomara forma de aroma de incienso.
Parece que hubiera una oscura unidad en todo
Parece liviano el mundo en la mirada de piedra
Denso vino secreto a la voz en el trecho.
Desborda suave curvatura de horizonte
Rojo matiz de todos los matices
La distancia breve abolida geometría
Curva redondeado desborde de la clara luna
Asi no se pierde en su desvanesencia.
Cada algo en su sitio fulgurante para su entorno internísimo
Ladrillo sobre ladrillo
Como la palabra del orate a las seis de la mañana
A la luz que gotea de los ojos
Gota a gota cristalina torrentera que crepita
De aquí para allá en el medio inefable
Hallado instante que lo sé ya intacto.
Miro la tierra que circunda las huellas
Terrones ocres briznas tallos
Como jungla de sueños o ardiente geografía :
Han demolido ya lo ya olvidado
Gota
A
Gota
Hasta mostrar la oculta faz de la misma luna.
Susurro lívido oculto tras una mirada de trueno
Se es
Cavilante espejo
La mano extendida deshace la oscurísima atmósfera
Curvadas circunferencias
Imágenes crepusculares
Un viento en el aire de la noche
Y girar suavemente
Descalzo sobre la noche
Suavemente.
Al despertar mi lengua se había pegado al muro
Al renacer jalaba con el temor de un torso humano
Manos y piernas patas de araña tiraban
Dos corazones sincronizaban bombeos y fatigas :
El día venía envuelto en un periódico de mañana.
Al desesperar el muro torsionaba
Al reincidir jalaba con dolor de muro humano
Ladrillo a ladrillo manchado de polvo gameto
Dos corazones peleaban lamentos de amasijos
La noche la lluvia fatalidad soñada de hombre y muro.
Todo era lengua absorto por lo otro
Saliendo de boca que se hace lengua
Viniendo de vientre que se hace lengua
Viniendo de médula que lengua
Doliendo de hígado lengua
Tornando glándula lengua
Siendo lengua
Lengua
Todo lengua pegosteado a muro
Todo lengua jalado a su uno
Con dolor
Pero se sume en muro.
Ya no soy lengua-muro
Soy muro-lengua
Y muro es otro todo lo que era
Lo que soy.
Pero al despertar mi lengua-muro se había pegado al suelo
Y me jalaba tan adentro
Y me rompía tan adentro
Y me amansaba con pericote y gato
Y me azuzaba frente a algún cristiano
Perro-león de muro-lengua que se entierra.
Al expandir cimiento y enterrar mi cuerpo glandular
La tierra fue lo que yo era al despertar
Corazón de muro-lengua y centro flamígero de verdad.
(Hay un nombre secreto para ello : Tieramuolng)
Por las grietas de Tieramuolng me fui a verde
Salí por la fontana
Entré en el viento empujado por mi centro ardiente.
Días y noches así que mis trozos cruzaron firmamento
Se hicieron Tieramuolng y los astros helados en el cielo
Como cualquier incendio en esta geología
Se hicieron Tieramuolng.
Hay un nombre casi místico para ello : Todieramulng
Para la risa pisa tu suelo :
Nada es mudo aunque te hablen
Todo muda, sea que hables o calles.
Al despertar notaste que no hay dureza
Las cosas traían suave densidad de lengua
Desde un fondo de tiempo bebiste humedad de lengua
Viste todo como a ras de agua globular
Lengua para el hablar para el callar para el amor
En Todieramulng.
Entonces pegosteado al muro despertaste.
Las ollas rechinan a lo lejos sobre el umbral del fuego
Hay un hervor de vientre alrededor del crepúsculo
Miles de polillas pugnan por zafarse de sus capullos como puedan
Las manos se hacen literatura en el batir del trueno
Y sale la mentira agitando sus blancas alas
Sonriente en el fondo de la angustia que arranca por la avenida
Esquivando los bultos tumultuosos de los autos que vagan desaforados
Por los cuatro rincones de la tierra
Directa a la semilla al cálido alineado farol de la plástica máscara
Atraída por el fuego
Por el tiempo
A la sombra de los días que transcurren en filas imperturbables
Hora tras hora
Hora tras hora
Como la tierra que se deshace bajo la lluvia incandescente de la tierra
Y rueda interminablemente en el hirviente lodo
Ladera abajo hacia la forma vítrea que aferro entre las manos.
El extraño sentimiento de estar inmóvil
Como una gota turbia y rota de lenta agua
Y los frágiles hilos quebrados de esa araña
Y el titilar bajo un sol de aurora gris y veraniega
Hechos de pura espina de puro estoico alambre
Casi como un susurro muy húmedo y nocturno
Los árboles parecerían sonreír
El viento parecería navegar
He olvidado la noche
He olvidado la noche y el día se detiene a la hora del alba
Como un espejo yerto y frío pleno de canícula
Espejo sobre espejo
Mirajes desconocidos relumbrantes monótonos cordiales
Invitan a la larga marcha
Casi como si fuese posible lo que no tiene lugar
Como un jardín de invisibles leprosos corroyéndose lentamente
Cocinada la carne mediante procedimientos estandarizados
Hasta los negros huesos
Y sin embargo hay una fuerza que hace de las aguas vino
En contra de la más última voluntad que se soñase
Como una fresca rosa aminorada en un lugar terso y secreto
A cuyo nombre faltaran las vocales.
Una sola causa desnuda sobre un árbol desnudo
Una agitación desnuda sobre una muda causa
Un algo que revolotea como pájaro herido
Una piedra que cae
Una fuente que muere
Un rodar de bejucos aligerados de las selvas
Como una ducha fría o un emplasto de nabos
Que cayera levemente de un estrépito ciego
O cubriera amorosamente un ácido labio
O qué dijera de ello
Qué argot disfrazado inventara dijera de ello
Si la soledad es soledad
La redoma es redoma
Y el cuervo espolvorea su negra voz como negra voz
Y una causa fecunda descompone su ceño.
YACHAY
Directorio de webs peruanos
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